Ya nos
venían anunciando los hombres y mujeres del tiempo que iba a llover pero cuando
la anunció nuestro presidente (ver) se hizo la luz y nos deslumbró comunicando
que bajará el recibo de nuestra susodicha luz de cada día. Efectivamente está lloviendo sin necesidad de sacar a
ninguna virgen milagrosa. Con la palabra presidencial ha sido suficiente. Y ante estos hechos, ya todos tranquilos.
Ya sabemos que al llover pagaremos
menos en el recibo de la luz y yo deduzco que con la que está cayendo (bendita
lluvia) este mes nos saldrá gratis y si sigue lloviendo además de acumular el
agua necesaria en los pantanos, podremos
acumular las ganancias y
los siguientes meses gratis también.
Si
nieva como vaticinan los meteorólogos yo
calculo que con tanta ganancia podremos perfectamente cotizar en bolsa. Y esto
ya son palabras mayores. Remontamos la crisis seguro. Se venderán coches eléctricos
como churros, abriremos tiendas y más tiendas de electrodomésticos, empezaremos
a trabajar de noche sin necesidad de
tarifa nocturna y hablaremos de tú a tú con las compañías eléctricas sin intermediarios.
Que
no salga el sol por favor ni por Antequera. Y si a alguien se le ocurre pensar en la
primavera o en el verano calentito sin más agua que la del sudor de “la calor”, que lo haga a solas en su intimidad,
que no se lo cuente a nadie no siendo que las palabras benefactoras del
presidente se disipen entre las conversaciones ansiosas de sol.
Pues eso, que siga
lloviendo y lloviendo, que de esta nos hacemos millonarios y a ver quién es el
guapo que no se apunta.