martes, 16 de junio de 2026

PIENSO LUEGO INSISTO


 

Cuando inicié este blog, allá por el 2010 con este título, me permití la licencia de cambiar la famosa frase de René Descartes, “Pienso luego existo” para incidiendo en la idea del pensamiento insistente, acuñar la mía particular: “Pienso luego insisto”.

Recuerdo que no es mi intención filosofar sobre la célebre sentencia cartesana, Mas bien me inclino por dirigir una mirada a la realidad cotidiana, por pensar e insistir sobre lo que oigo y veo, aunque en muchas ocasiones haya estado tentada en desistir. Pero como la desidia no es precisamente lo que me caracteriza, pasados estos años, persisto en mi insistencia.

Y vuelvo a reflexionar sobre ello, al leer recientemente otra frase alusiva que decía: “Hay gente que no piensa, pero existe”. Sin entrar a hacer disquisiciones al respecto, ni tampoco trivializar, inmediatamente he visualizado a esas personas con las que a menudo nos cruzamos ó cuya presencia compartimos ocasionalmente y que sin decir nada, se convierten en advenedizos de una presencia y existencia que sin aportar prácticamente nada, pretenden dejar constancia de sí mismos. Se apropian de espacios que no tienen intención alguna de abandonar. Son los calienta sillas, los bien mandados y por ende bien callados pagando favores eternos.

Estos personajes no necesitan pensar porque siempre hay quien lo haga por ellos, pero si necesitan existir porque sin ellos, quienes los mantienen dejarían de hacerlo y pasarían a convertirse en los bien mandados de otros.

El pensamiento como bien decía Descartes justifica la existencia. Las personas que existen sin pensar nunca tendrán dilemas, ni ejercerán discernimiento alguno. Serán simple ejecutores de consignas y ecos de algoritmos programados.

Aquí me quedo observando a los inexistentes porque tarde o temprano les pedirán dar señales de vida. Y seguro que lo harán, no por iniciativa propia sino porque así funcionan las obediencias debidas y la disciplina de los bien mandados.