martes, 24 de abril de 2012



                  En esta nueva era de  la crisis con las nuevas y forzadas formas de relaciones y convivencia, nuestros dirigentes han inventado   un nuevo lenguaje de transmisión de mensajes a la ciudadanía lleno de paradojas e ironías.
            Cumpliendo con la máxima de no emplear la palabra recorte, se han especializado en sinónimos con denominación de origen. Es así como lo que está actualmente de moda son los ajustes necesarios, las reformas imprescindibles, la sostenibilidad obligatoria, la racionalización del gasto público y la indispensable reorganización.
         Y paradojas de la nueva gestión: es necesario mejorarla unificando administraciones y servicios, centralizándolos para evitar duplicidades y sobre todo para “acercarlos más al ciudadano, burocratizándolo menos”.  Nos dicen que hay que renovarse, cambiar de mentalidad y dejar de ser negativos, porque las reformas (que no los recortes) son necesarias para crear empleo. Y hemos de empezar a ser conscientes que todo lo que se le acercó  al ciudadano en su día, era un lujo.
Así pues, es necesario hacer un pequeño “sacrificio” (otra palabra del nuevo argot anticrisis) para caminar hacia  unos  servicios públicos  optimizados y de cercanía  y recorrer las nuevas ubicaciones estructurales en busca del médico despedido, la farmacia cerrada, la escuela perdida y la mayoría de  los servicios sociales básicos eliminados.
Pero este sacrificio necesario hemos de hacerlo, que no se nos olvide,  como consecuencia de la herencia recibida (frase imperante de la nueva época) y parece ser que tenemos que alegrarnos por estar a la vanguardia  en implantación de “medidas correctoras”, nunca antes “disfrutadas” en esta democracia. Alegría….
Igual que cuando el hombre pisó la luna por primera vez, diciéndonos aquello de “que  era  un pequeño paso para el hombre y un gran paso para la humanidad”, los pocos euros que nos suben en las recetas, la luz, el gas y las matriculas universitarias y  que son  "tres cafetitos de nada" , suponen, parece ser , un gran paso para la salida de la crisis, solucionando el mal estado del estado del bienestar.
Nos explican que “son sacrificios, para sentar bases y crecer en el futuro”. O sea que para crecer , primero hemos de convertirnos en bonsáis, regarnos poco, hacer nuestra fotosíntesis lo más discretamente posible  y una vez bien comprimidos y reducidos a la mínima esencia, nos dejarán crecer. Venga, vamos a intentarlo, que si lo conseguimos seremos pioneros y referentes  de las próximas crónicas de nuestros ilustres historiadores.
Y no tenemos que sentirnos solos porque, nos insisten en  que este es un esfuerzo  para toda la sociedad. Todos, trabajadores asalariados, funcionarios privilegiados, jubilados anticipados, pensionistas  con ó sin pensión y parados sin opción, todos seremos referentes de la austeridad necesaria y pasaremos a ser  miembros honoríficos de “este maravilloso proyecto de reorganización del estado del bienestar”. Más alegría…..

Es así como pretenden escribir la historia  estos gestores del nuevo lenguaje de la crisis, pero la historia por suerte siempre da la oportunidad de poner a sus dirigentes en el sitio que les corresponde y no en el que ellos pretenden escribiéndola sobre renglones torcidos.


martes, 3 de abril de 2012
        Habemus presupuestos.  Superando la fogata blanca con la que el vaticano anuncia los nuevos Papas, los  presupuestos de la era Mariano han llegado  al congreso de los diputados almacenados en un lápiz de memoria, asociado con el denominado código BIDI que escaneado a nuestro móvil  hace aparecer el borrador del proyecto de ley colgado en el portal de la Administración  del Estado. Atrás quedan los miles de folios descargados por los ujieres  del congreso desde la furgoneta oficial. Esto es progreso. Lo malo es que el progreso de su forma no lleva asociado el progreso de su contenido: estos presupuestos vienen tan ajustados como comprimidos sus archivos.
Rebajados, están superrebajados y  lo venden todo a precio de saldo. Veamos:
La justicia la rebajan  en un 6%, la investigación en un 34%, la educación en 21, 9%, la sanidad en un 13, 7%, y quitan todas las aristas sociales  limando el Plan Concertado con el que el gobierno financia los servicios sociales realizando entre otros recortes,  un 28% para el plan de drogas, 39% en el plan de mayores, 42% en  infancia y familias  y 43% en las prestaciones básica de servicios sociales:  El mayor recorte de la historia de dicho plan.
Para contrarrestar tanta bajada, suben el precio de la luz en un 7% y el del gas en un 5%. A quien se le ocurra leer tranquilamente  en su casa un día de descanso, con  bajadas de temperaturas y subidas del termostato, mejor que lo haga a la luz y el calor del sol  porque de lo contrario  lo acusará en su próxima factura.
Y puestos a subir,  para que la balanza se equilibre más, suben los impuestos a todos “los agraciados”  con un  trabajo y como deben considerar que son muchos los que tienen “esa suerte” de contribuir al engrose fiscal, han decidido nuestros benefactores gobernantes realizar también  una amnistía fiscal a la “minoría evasora” de cuello blanco. Olé sus cuentas, a esto se le llama hacer equilibrios.
¡Qué élite de funambulitas tenemos!: recortan las partidas de educación, sanidad, justicia, investigación, desempleo y todo aquello que huela a prestaciones sociales y premian a los  defraudadores  para que ahora que estamos en semana santa  rediman “sus pecados”,  declaren sus extraviados dineros y los pongan a buen recaudo en la caja fuerte que les han preparado con entrega de clave y llave de forma inmediata.
Así se levanta la economía de un país, si señor: traigan a su casa al niño rico, perdónele todos sus pecados, sin rencor y sin  acritud, no siendo que se marche de nuevo y le dé por invertir  en el país vecino y nos deje pobres de nuevo. Esto es,  a lo que deben considerar socialización,  inserción social y sobre todo perdón, claro.
Pero ¿qué faltas tan graves han cometido los jóvenes, los estudiantes, los parados, las familias sin recursos, las mujeres víctimas de la violencia de género, los enfermos y todo tipo de dependientes, para que este gobierno los desproteja y los mande a la deriva social?
Que cien  días nos han dado de maniobras, cambios y deshaceres  y lo que nos queda,  porque todavía de este embarazo no han sacado toda su  criatura social,  a la que siguen dilatando y manteniendo con goteo.
Como le dijo Cicerón a Catilina ante el senado romano cuando dio a conocer la conjura que preparaba para hacerse con el poder absoluto:” Quoesque tandem abutere, Catilina, patientia nostra?, así podemos decirle a nuestro presidente : ¿hasta cuando, Mariano, abusarás de nuestra paciencia?
La mayoría parlamentaria no presupone una mayoría de aceptación social (las manifestaciones, la pasada huelga general y las elecciones andaluzas y asturianas así se lo han demostrado) y mucho menos un cheque en blanco para generar discriminaciones, precariedades, desigualdades y rupturas de derechos sociales generados a lo largo de muchos años de trabajo y lucha por conseguir la justicia social  que todo ciudadano se merece.

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